Para los que teníamos claro que queríamos ser traductores desde el principio, en más de un momento de desesperación hemos clamado al cielo, exigiendo el motivo por el que tenemos que estudiar interpretación (sobre todo, en los momentos en los que estás delante de toda la clase y no entiendes tus propias notas), a pesar de que tengamos muy claro que nunca, niemals, never, jamais, aldrig nos dedicaremos a interpretar. Eso suele suceder, sobre todo, cuando estudias en la universidad española con el mayor número de créditos obligatorios de interpretación. Lo siento chavales, pero por mucho que nos duela, las clases de interpretación vienen muy bien por alguna (o varias) de las siguientes razones:
- Nunca digas de este agua no beberé: Por mucho que perjuremos que jamás nos dedicaremos a interpretar, puede que llegue un momento en el futuro en que no tengamos otra opción. Vamos a ponernos trágicos. Suponed que tenéis un accidente con el coche y os partís las dos muñecas, de forma que jamás podéis volver a teclear. Con eso, vuestra carrera como traductores está acabada. Sin tener que recurrir a ejemplos tan drásticos (la verdad que igual me he pasado siete pueblos), tener unas nociones de interpretación puede ayudarnos a obtener unos ingresos extra o a disponer de una vía profesional extra si tenemos que diversificar nuestra actividad.
- Es la mejor forma de aprender a hablar en público: A diferencia de lo que sucede con otros sistemas educativos (como el estadounidense, el sueco o el alemán), en la bendita LOGSE no se fomenta el tema de las presentaciones en público. El resultado es que, al llegar a la universidad y tener que hablar delante de doscientas personas, los resultados pueden llegar a ser desastroso. Saber hablar en público no es importante para poder hacer una presentación (que puede sacarse adelante más o menos como se pueda). Donde realmente supone la diferencia es, por ejemplo, en una entrevista de trabajo, en una charla delante de compañeros de trabajo, en una reunión con otra empresa para vender nuestros productos, etc.
- Ayuda a incrementar la seguridad en uno mismo: Quien ha sufrido las críticas despiadadas de sus profesores de interpretación y de sus compañeros de clase sabe que es la mejor forma para consolidar la seguridad en uno mismo y en lo que dice. También sirve para aprender a defender nuestros puntos de vista. Puede que alguien nos comente algo con lo que no estemos de acuerdo y queramos defender un punto de vista concreto. Si nos llevamos estas habilidades a una entrevista de trabajo, podremos utilizarlas para vendernos mejor ante un futuro empleador.
- Mejora el control del estrés: Creo que no hay que decir nada sobre lo estresante que puede ser una clase (o un examen) de interpretación. Una parte importante del aprobado en interpretación es saber controlar nuestros nervios. Esa capacidad puede ser muy útil en cualquier momento. Desde (otra vez), una entrevista de trabajo hasta un concurso de televisión.
Si hay algo que he aprendido a lo largo de los años (Dios, acabo de sonar tan viejuno) es que nunca puedes afirmar que una materia que estudiaste no va a servir para nada. Por ejemplo, cuando estudiaba turismo, jamás podría imaginarme que las clases de economía serían la mejor ayuda a la hora de enfrentarme a una traducción económica. O que el derecho administrativo podría tener una utilidad en la vida real (es genial para recurrir multas). Como podéis ver, puede decirse lo mismo de la interpretación.
A los que después de leer este post sigan creyendo que la interpretación no sirve para nada… sólo deciros que os entiendo perfectamente. Así que solo me queda desearos suerte en los exámenes que vienen
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Desarrollar destrezas en la interpretación también sirve para que redactemos los borradores de nuestras traducciones con más fluidez.